Boda insólita en Guichón: él tiene 102 años y ella 56

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Delicio Peralta Soler tiene 102 años de edad y el 8 de enero se casará con Adriana Dalmao, divorciada, de 56 años. Ambos viven a pocos metros de distancia en un complejo de Mevir en Guichón, Paysandú.

Ayer comenzaron a salir las publicaciones en la prensa de Paysandú sobre el casamiento, como indica la reglamentación del Registro Civil.

El hombre enviudó hace muchos años y quedó al cuidado de su familia y de Adriana, la vecina que en pocos días pasará a ser su esposa.

La edad de los contrayentes no es un obstáculo, ya que la suya no es una historia convencional. En realidad, a la pareja no los une el amor, sino “el agradecimiento”, según explicó ayer a El País la hija del casamentero, Olga Peralta (66).

Hace siete años una caída accidental dejó en silla de ruedas al novio. Desde ese día Adriana colabora cotidianamente con la familia cuidando al anciano.

Precisamente, desde la familia se vio que sería bueno agradecer el gesto de la vecina pero no hay dinero para pagar tanto afecto. Fue así que tras evaluar la situación surgió la idea de casar por Civil al paciente y la cuidadora.

“Si mañana falta papá, algo de esa jubilación que él cobra quedará para ella. Es una forma de agradecer todo lo que ha hecho por papá. Ella siempre fue muy cariñosa y él la quiere mucho, cuando ella no está la llama”, afirmó Olga.

Cuando la familia habló con Adriana, la novia, ella sonrió y aceptó muy emocionada la propuesta. Para el entorno familiar de Delicio, la mujer “es una amiga que nos ayuda mucho, a veces si no está ella no podemos moverlo de la cama a la silla de ruedas. Es ella quien se ocupa de cuidarlo cuando nosotros tenemos que salir”, según explicó la hija.

Delicio y Adriana pasan muchas horas juntos tomando mate y conversando. Han desarrollado una relación de amistad muy intensa, según describió la familia del hombre.

Mientras tanto, ya se están realizando los preparativos para la ocasión. Si bien no habrá una fiesta de casamiento, la familia se reunirá para celebrar la unión matrimonial.

Vendrán los nietos y bisnietos que se encuentran en otras localidades del departamento de Paysandú a saludar al abuelo y su flamante esposa.

Entusiasmada, Olga afirmó que “para nosotros es todo un acontecimiento y lo vamos a festejar con alguna torta”.

De a caballo.

Delicio Peralta fue peón de estancia durante muchos años. Era un experto jinete que con el paso de los años se volvió un jockey profesional de fama en la zona. Se dedicó a eso durante décadas.

De hecho, montó hasta que cumplió los 60 años de edad y se jubiló. Para la época fue un caso excepcional, muy pocos corrían hasta esa edad en aquellos años de hipismo.

Le apasiona hablar de aquellas carreras míticas que lo tuvieron como protagonista en todo el litoral uruguayo. Era tanta su fama que en determinado momento tenía un avión a su disposición para desplazarse de una carrera a otra.

Olga subraya que su padre no toma medicación alguna y que está “muy lúcido para su edad”. El único problema de salud es el problema que tuvo en la cadera tras la caída. Además, por lo general se encuentra de buen humor y comunicativo con su entorno.

De vez en cuando la memoria de Delicio le trae historias de caballos y carreras de la primera mitad del siglo XX. Recuerda con precisión los nombres de los animales, los propietarios y las carreras que ganó o participó.

Cuando cumplió 100 años la familia y los amigos hicieron una gran fiesta a modo de homenaje del abuelo. Fueron varios amantes de las carreras de caballos, entre ellos un programa de radio especializado en los pingos. Don Delicio habló toda la tarde de carreras antiguas y caballos ganadores.