Luis Suárez no solo fue clave para anotar el primer tanto de la goleada ante el PSG y fabricar el penal en tiempo cumplido que Neymar transformó en el 5-1.

El uruguayo fue el gran responsable del amuleto que llevó al Barcelona a los cuartos de la Liga de Campeones.

La escena en medio de la euforia llamó la atención: Suárez dirigiéndose a Pepe Costa, el responsable de la Oficina de Atención al jugador del club.

El uruguayo le sacó un limón del bolsillo y se lo llevó junto a Messi.

Se trata de un amuleto que tiene dúo de delanteros, una superstición más que, a juzgar por el partido, dio resultado.