Gerente estafó a productores por US$ 18 millones con falso fondo inversor

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La Policía busca por estafa a un exgerente de la arrocera Saman que se llevó entre 18 y 30 millones de dólares. Por el momento tiene requisitoria a nivel nacional y se espera que la justicia pida la captura a Interpol.

La historia era un secreto a voces dese hace meses en el sector agropecuario, pero recién se conocía horas atrás.

El dinero fue obtenido mediante engaños apelando a un supuesto fondo inversor.

Según El País, la gente que contactaba sabia que el proyecto financiero era “por fuera” de Saman.

El economista trabajaba en la compañía desde hacía dos décadas y tenía información privilegiada sobre los empresarios arroceros.

La estafa se venía llevando a cabo desde hace 6 años, coincidiendo con un gran momento de expansión agropecuaria del país.

El ejecutivo, según las crónicas, tenía dos débilidades: los autos de lujo y las salas de juego.

La “bicicleta” se terminó a principios de año. Por eso renunció a la empresa en diciembre de 2015 y en marzo de 2016 decidió pagar algunas deudas y abandonar Uruguay.

Lo último que se sabe es que vendió sus activos y dejó el país vía Argentina, informó El Observador.
Para llevar su tren de vida, importaba relojes de lujo y los vendía a turistas en hoteles cinco estrellas. También compraba y vendía autos.

SIN DENUNCIAS

Pese a que las cifras sustraídas son millonarias, nadie presentó una denuncia penal. Tampoco lo hizo la empresa Saman, dijeron a El País fuentes de la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA).

Algunos de los productores recuperaron parte de su inversión. Otros perdieron todo.

Los montos de dinero eran importantes. El País pone el ejemplo de un productor que entregó 1.5 millones de dólares que planeaba invertir en un campo.

Otras fuentes indicaron que algunos productores estafados fueron a reclamarle a Saman, pero la empresa probó que no tenía ninguna vinculación.

BICICLETA INTERMINABLE

Los problemas ocasionados por las apuestas eran constantes y los negocios con autos de alta gama tampoco daban los dividendos esperados.

Por lo tanto el gerente debía apelar a su poder de convicción para renovar el fondo de inversión con dinero fresco.

En octubre de 2016, el entonces gerente ideó una nueva maniobra: llamó a grandes productores de arroz para ofrecerles un sistema de evasión de impuestos, según El País

“Yo te hago desaparecer varios millones de dólares. No vas a tener problemas con la DGI. Es superseguro”, le dijo a un arrocero al diario.