Se trata de Joan Orrego, padre de familia que cuando salía a trabajar fue herido de un balazo en la médula espinal por parte de un delincuente que le intentó robar su moto y lo dejó sin poder caminar. Gracias a la intervención de la Administración Antía podrá iniciar un tratamiento en el que tiene centradas sus esperanzas para poder recuperarse.

Fue el 14 de enero. Ese día quedó marcado para siempre en la vida de Joan Orrego. Salía a trabajar, como siempre, cuando un hombre se le puso en el camino para robarle su moto y una mochila que llevaba. El delincuente, al percatarse que no podía lograr su objetivo, le disparó y huyó, dejando la moto en el lugar.

Quedó paralítico como consecuencia de los disparos, tendido en el suelo frente a su casa del barrio Curva de Maroñas (Montevideo). Salvó su vida de milagro, pero quedó sin poder moverse debido a las lesiones recibidas. A través de su hermana Paula, golpeó varias puertas del Estado y reclamó sin suerte.

La Administración que encabeza Enrique Antía se enteró de lo ocurrido por una nota del diario El Observador. Allí relata su historia y la imposibilidad de poder volver a caminar porque la esperanza estaba centrada en CEREMA, lugar que se sostiene abierto gracias al aporte constante y permanente que realiza la Intendencia de Maldonado mes a mes -dado que el gobierno nacional, por más compromisos y promesas, de momento, no concretó ningún apoyo a ese centro-.

Fue así que El Observador facilitó el número de la familia. Representantes de la IDM tomaron contacto y se hicieron presentes en la mutualista Médica Uruguaya -de Montevideo- para ver a la familia y ponerse a las órdenes.

Allí nació la esperanza. Mediante la Dirección de Políticas Inclusivas se informó que se harían gestiones ante CEREMA para utilizar un cupo que la IDM tiene derecho a usufructuar debido al aporte que realiza.

Se coordinó su traslado para la evaluación primaria. En breve, si todo resulta bien, Orrego podrá comenzar allí un tratamiento que pueda mejorar su calidad de vida y, si la ciencia lo permite, recuperar la posibilidad de caminar.

Fueron casi 90 días desde que ingresó a la mutualista herido con una bala que le había atravesado el pulmón y lesionado la médula espinal.

La Administración le ofreció, dado que tiene dificultades para trasladarle, la locomoción para venir a la evaluación primaria. Luego, cuando se determine su tratamiento, se coordinará un mecanismo que le permita venir a hacerlo las veces que sea necesario y así se lo transmitieron las autoridades departamentales a la familia. Poder ayudar y dar una mano fue el único motivo que persiguió la Intendencia de Maldonado con la gestión realizada.

Actualmente, la IDM realiza traslados diarios a centros de diálisis y Teletón, poniendo el acento en las políticas de inclusión que lleva a cabo junto al Programa Playa Accesible, entre otras acciones.

Su compromiso con las personas con discapacidad, para que puedan recuperar la dignidad de vivir mejor, es inclaudicable así como también los aportes que realiza para mantener en pie a CEREMA -una institución modelo en la región a la que se sigue apostando mientras se espera que el gobierno nacional concrete el tan mediáticamente anunciado apoyo que por el momento no se concretó-.


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